¡El Secreto de Tío Conejo! Cómo vencer el miedo
¿Alguna vez te has sentido pequeño ante un problema gigante?
El Pequeño Gran Héroe
(O cómo Tío Conejo venció al miedo usando su cabeza)
Imagínate un día de mucho calor. De esos en los que el sol pica en la piel y el aire se siente pesado. Estás en el campo, todo está tranquilo, solo se escucha el canto de las cigarras: Chikirrin, chikirrin...
Tío Conejo estaba sentado tranquilamente a la sombra de una gran piedra, disfrutando de una brisa fresca. Era pequeño, de orejas largas y suaves, y nariz inquieta. Se sentía feliz.
Pero de repente, una sombra gigante tapó el sol.
—¡Ajá! ¡Por fin te atrapé, Tío Conejo! —retumbó una voz grave y rasposa.
Era Tío Coyote. Y se veía enorme. Tenía los dientes afilados, las garras listas y una mirada que daba miedo. Tío Coyote era mucho más grande, mucho más fuerte y mucho más rápido que Tío Conejo. En ese momento, Tío Conejo se sintió del tamaño de una hormiga. Su corazón empezó a latir muy rápido: ¡Pum-pum, pum-pum! Sus patitas empezaron a temblar.
"Estoy perdido", pensó Tío Conejo. "Si corro, me alcanza. Si peleo, me gana. Es demasiado grande."
El miedo le decía que se rindiera. El miedo le decía que se hiciera bolita y esperara lo peor. Pero entonces, Tío Conejo recordó algo importante: "Soy pequeño, pero mi cerebro es grande".
Respiró hondo, miró a los ojos al gigante y, en lugar de llorar, puso una cara de terror... ¡pero no por el Coyote! Miró hacia arriba, al cielo, y pegó un grito:
—¡Cuidado, Tío Coyote! ¡No me comas ahora o nos aplastarán a los dos!
Tío Coyote se frenó en seco, confundido. —¿De qué hablas?
—¿No lo oyes? —dijo Tío Conejo, empujando con todas sus fuerzas la gran piedra bajo la que estaba sentado—. ¡El cielo se está cayendo! ¡Se está derrumbando! Estoy sosteniendo esta roca mágica que sujeta el mundo, pero mis brazos son muy pequeños y ya no aguanto más. ¡Si la suelto, el cielo nos caerá encima!
Tío Coyote miró al cielo. Se veía azul, pero... ¿y si era verdad? Tío Conejo actuaba con tanta seguridad que el Coyote empezó a dudar de su propia fuerza.
—¡Ayúdame, Tío Coyote! —gritó el Conejo—. Tú eres fuerte, tú tienes músculos grandes. Sostén la piedra mientras yo voy a buscar un tronco para apuntalarla. ¡Rápido, o será el fin!
El Coyote, olvidando que quería comerse al conejo y asustado por "el fin del mundo", se lanzó a sostener la piedra. Empujó con sus grandes músculos, sudando y gruñendo.
—¡Ve rápido, Conejo! —gritó el Coyote, sintiéndose un héroe por sostener la piedra.
—¡Ya vuelvo! —dijo Tío Conejo.
Y, dando un salto ágil, Tío Conejo se alejó silbando. Se subió a una loma segura y vio a Tío Coyote allá abajo, empujando una piedra que nunca se iba a mover, esperando un cielo que nunca se iba a caer. Tío Conejo no necesitó dientes ni garras. Solo necesitó confiar en su ingenio.
El Momento de la Verdad
¿Te diste cuenta? Hubo un segundo en el que Tío Conejo tuvo mucho miedo. Sus patas temblaban. Pero no dejó que el miedo decidiera por él. En lugar de usar la fuerza (que no tenía), usó su imaginación (que tenía de sobra). Descubrió que el "monstruo" no era tan listo como parecía.
Tú eres el Héroe: Sección de Entrenamiento
Hablemos de ti: A veces, en la escuela o en el parque, hay personas o situaciones que nos hacen sentir pequeños, como Tío Conejo frente al Coyote. Tal vez alguien te molesta porque es más alto, o tienes un problema que parece gigante. Es normal sentir que el corazón te hace pum-pum. Pero quiero que recuerdes esto:
El Secreto del Conejo: La fuerza no está solo en los músculos. La fuerza real está en tu cabeza y en tu corazón.
Pausa: Cuando tengas miedo, no corras a lo loco.
Respira: Llena tus pulmones de aire.
Piensa: ¿Qué puedo hacer diferente? ¿Cómo puedo ser más listo que el problema?
Tu Misión de hoy: Si te sientes pequeño ante un problema, imagínate que tienes las orejas largas de Tío Conejo. Cierra los ojos y di para ti mismo: "Soy más listo de lo que parezco. Puedo resolver esto."
Pregunta para compartir (Lee esto con tus papás): Papá, mamá: ¿Alguna vez se han sentido pequeños ante un problema "Coyote"? ¿Cómo usaron su ingenio para salir adelante?
Afirmación de Poder
(Repite esto en voz alta, ¡con fuerza!)
"No importa mi tamaño, lo que importa es mi mente. Soy inteligente, soy valiente y nadie puede hacerme sentir inferior sin mi permiso."
Comentarios
Publicar un comentario
Saluda al abuelo